Le digo al VIH: Es mi cuerpo y no me vencerás

Andrés

No mata, pero en ocasiones se hace notar, y más cuando se nos olvida que lo llevamos en nuestra sangre… Quiero desahogarme un poco, soy colombiano, exactamente de Medellín, tengo 23 años y desde los 21 soy VIH positivo.

No me dolió tanto el diagnóstico, ya que estaba muy enterado del tema porque siempre me ha gustado mucho estudiar. Sabía, pues, todo acerca del virus. Lo que me dolió fue el hecho de que por ser infiel a una relación de 4 años caí en el engaño del cuerpo lindo y tatuado y sería la situación por la cual mi vida cambiaría totalmente.

Mi relación acabó claramente por la infidelidad, mi ex nunca fue malo pero en cierta medida él siente cierta culpabilidad. El culpable fui yo, claro está, con todo, al principio, por la madurez de los dos, seguimos en contacto mientras él se chequeaba y esperaba un tiempo prudente para sus análisis. Siempre fue negativo, ya que en cada acto sexual nos cuidábamos sin importar que lleváramos más de 3 años juntos, lo hacía por aseo.

El hecho es que pasó un año después de mi diagnóstico y conocí a una persona increíble, bueno ya lo conocía, pero digamos que volvimos a saber de los dos. Ya estaba medicado hacía aproximadamente 10 meses. Al principio tuve un problema con el efavirenz y me lo quitaron. Luego seguía tomando 3 pastis solo por la noche una vez por día.

Al principio, a este chico -al que llamare Peter- no le parecía extraño mi medicamento, ya que desde el principio le dejé claro que estaba en tratamiento. No pensé que nos fuéramos a enamorar como lo estamos ahora. Seguimos dos meses hablando, saliendo, riendo y viviendo momentos, pero yo tenía miedo de contárselo, no sabía cómo hacerlo. Una noche cogí el valor y le dije que era VIH positivo. Me abrazó fuerte y me dijo que todo estaba bien, que no importaba eso, que ahora entendía el porqué de las pastillas diarias. Dijo que seguiría conmigo sin importar mi condición. Personalmente no le creí, por lo tranquilo que estaba. Ahora llevamos dos años de relación, a veces con problemas de pareja, pero nada que tenga que ver con el VIH.

Él es seronegativo y cada seis meses se hace análisis, pero por rutina, ya que, como estoy medicado, el riesgo de transmisión es mínimo. De igual forma, siempre nos cuidamos. A veces se me olvida que lo llevo y en ocasiones el VIH hace sus estragos y me siento cansado, decaído y como sin fuerza. Pero ahí está él siempre diciéndome que está conmigo y que hay que seguir. Me pone a tomar agua y a hacer deporte (odio hacer deporte). Él sí es más deportista y es el que me alienta para hacerlo. Me compra las frutas, las buenas comidas y me lleva el agua para tomarla.

Para los que estén aquí y sientan que no pueden tener una relación, les digo que sí se puede. A veces el VIH se muestra cansándote y diciéndote estoy aquí, pero tú le dices “es mi cuerpo y no me vencerás”, toma mucha agua, tus medicamentos, haz deporte, vive intensamente, ríe, llora, lee mucho sobre el tema e infórmate. El VIH no mata. En la cama es genial, hemos hecho cosas que jamás pensé hacer con una persona. El sexo y el coito son geniales, somos muy compatibles. A veces me siento muy cansado por el trabajo y la universidad y sé que él me entiende. También es un poco descuido mío, ya que no me gusta hacer deporte y tomar agua no es que sea mi fuerte. Entonces me canso mucho, pero ahí vamos contando los años y pasando los días. Un ser más en este mundo, con este virus, que a todos nos ha cambiado la vida. En un año hay boda:D

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