Contarlo a la familia cuando esté bajo control

Carlos

Buenos días, soy de Colombia y recientemente, en enero de 2019, me diagnosticaron el VIH. Empecé a sospechar sobre mi posible enfermedad cuando sentía que mi salud iba desmejorando. Aunque no fue algo evidente para la gente, para mí sí lo era.

Sentía que me enfermaba muy seguido de cosas comunes, como problemas estomacales, gripa, luego tuve hongos, algunas manchas en la piel y úlceras en la boca. Muy seguido. Había tenido varias relaciones sexuales sin protección por lo que me hacía pensar sobre un posible VIH+.

Leí mucho en internet, pero no encontraba similitud con los síntomas que ahí decían, ya que nunca me dio fiebre, diarreas agudas o ganglios inflamados. Sin embargo, el 4 enero decidí solicitar a mi médico un chequeo general y pedí la prueba presuntiva del VIH, luego tardé una semana en tener el valor de realizármela.

Después de no dormir bien y pensarlo mucho decidí asistir a hacerme la prueba y, el 17 de enero, al volver al médico, me dijeron que tenía que ir a psicología por el resultado. Inmediatamente sospeché que algo no andaba bien. Al llegar allá confirmé el mayor temor que tenía, la prueba había dado como resultado reactivo al VIH y me indicaron que debía hacerme la prueba confirmatoria. Ese día sentí que el mundo se me venía encima. ¿Cómo iba a contárselo a mi familia? ¿Qué iban a decir? ¿En qué fase estaba la enfermedad? ¿Será que estoy cerca o en etapa de sida?

Eran muchos mis temores y el desconocimiento sobre esta condición. Debo decir que todo el fin de semana lloré en mi habitación y no tuve el valor de explicárselo a mi familia, solo a mi mejor amiga, quien me apoyó y me hizo sentir mucho mejor. Ya luego me realicé la prueba confirmatoria o Western blot y el resultado fue reactivo.

A pesar de todo sabía que tenía que buscar tratamiento y así inicié mi proceso. Me realizaron las pruebas de carga viral y conteo de CD4 el 23 febrero. Me dieron mis resultados de carga viral en 750.000 copias y mis CD4 en 280. Sentí mucho miedo al ver esa carga viral alta, pero ese mismo día me medicaron y luego fue otro el temor: el inicio del tratamiento sin que mi familia lo supiera, miedo a los efectos secundarios y a que mi familia pudiese darse cuenta.

Gracias a Dios tomarme los medicamentos fue como tomar una pastilla para el dolor de cabeza, no tuve ningún síntoma adverso. Debo decir que por mucho tiempo estuve deprimido y que pasaba tiempo encerrado en mi habitación, al punto de que mi familia me preguntó qué me pasaba y, a pesar de no decirles nada, decidí que era el momento de luchar por mi vida y que esta condición no me iba a limitar.

Leer muchas historias sobre el VIH me hizo dar cuenta de que no era el fin y de que, por el contrario, era una oportunidad para conocerme mejor, crecer y aprender a cuidar de mí mismo. Así fue como inicié un proceso de comer saludable, de hacer ejercicio, practicar deporte y eso me ayudó a sentirme mejor. Poco a poco todos esos síntomas que presentaba fueron mejorando. Los hongos se fueron, al igual que las manchas en la piel. No me ha vuelto a dar gripa o diarrea.

He logrado perder 15 kilos y me siento y me veo en mejor forma. Estaba en obesidad nivel 1 y hoy solo estoy en sobrepeso. Hace 15 días me repitieron la prueba de carga viral. Hace 3 días me dieron los resultados: pasé de 750.000 a 90 copias en 2 meses. Eso me ha hecho sentir muy feliz y agradecido con Dios por esta nueva oportunidad de seguir adelante. El conteo de CD4 me lo realizarán nuevamente a los 6 meses de iniciado el tratamiento.

Aún no he tenido el valor de contárselo a mi familia, espero hacerlo cuando ya esté en estado indetectable y mis CD4 en niveles normales para que no se vayan a preocupar por mi salud y que todo esté bajo control.

Espero que mi historia ayude a todos aquellos que están pasando por esto, sobre todo aquellos que han sido diagnosticados recientemente y que, como yo, están buscando en internet muchas respuestas. La vida no acaba con un diagnóstico de VIH, hay que luchar y seguir adelante. No es fácil, lo sé, pero no es imposible. Así que mucho ánimo y, de corazón, buena vibra. ¡Que Dios nos dé vida a todos para ver la cura!

¡Buen día a todos!

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