Testimonio: Barrer el estigma del VIH

Jesús

Hola a todos. Actualmente, estoy a la espera de los resultados del test ELISA. Estos días, he pasado por diferentes estados de ánimo, pensado en cómo cambiaría mi vida en caso de un diagnóstico positivo al VIH.

Ya saben: qué ocurrirá con mi familia, mis amigos, mi trabajo, si cambiará mi cuerpo y mi visión de la vida.
 
He llorado con amargura. He sufrido la desesperación de quien siente que ha perdido las riendas de su propia vida. He pensado, incluso, en quitarme de en medio para evitar el sufrimiento de mis seres queridos.
 
Pero me encuentro, creo, en una etapa totalmente distinta, y en buena parte debido a la aportación de todos ustedes. En este tiempo, he leído en su web historias increíbles de superación humana, de lucha y coraje sin límites, y he sentido vergüenza de mi propia incapacidad para sobreponerme a los golpes de la vida. Creo que, de alguna manera y en la distancia, he sentido una conexión extraordinaria con cientos de personas a las que ni siquiera conozco. Qué menos que expresarles mi más sincero agradecimiento.
 
Quizá les parezca una exageración, pero les aseguro que leer sus experiencias me ha salvado la vida. Quisiera abrazarles a todos y cada uno de ustedes, de verdad.
 
Hoy puedo afrontar el resultado del test porque sé que la vida no acaba aquí. El último empujón a mi autoestima lo tuve ayer, cuando le comenté a mi novia mis temores y lo único que recibí de ella fue comprensión y amor sin condiciones. (Gracias, mi amor, no cambies nunca.)  En estos días, he tenido un sueño que se ha repetido un par de veces. En él, coincidía en la sala de espera de un hospital con un amigo, que al verme, me preguntaba:
– ¡Hombre!, ¿cómo tú por aquí?
– Pues nada -respondía yo-, he venido a hacerme las pruebas del VIH.
– Ah, muy bien; ¿por cierto, viste el partido del Barcelona ayer? Increíble el gol de Messi.
 
Y ahí acaba el sueño, con total normalidad. Aquel amigo tomaba la noticia como si le estuviera hablando de un resfriado.
 
¿Llegará el día en que las personas con VIH puedan "salir del armario" porque encuentren delante una sociedad sin prejuicios? En definitiva, ¿no es el VIH una enfermedad crónica más, como la diabetes, la hipertensión o la depresión endógena?
 
Por mi parte, y sea cual sea el resultado de los análisis, prometo contribuir con mi granito de arena a barrer de una vez el estigma del VIH, y ante personas con actitudes cerradas, preguntaré: ¿son tus hábitos sexuales completamente saludables?, ¿jamás en tu vida has asumido conductas de riesgo?, ¿aún piensas que es un problema de uno u otro colectivo?, ¿acaso no has prescindido del condón en alguna ocasión, por ejemplo, durante el sexo oral? Hazte la prueba, y verás cómo empiezas a dudar de lo escrupulosamente perfecta que es tu vida.
 
Bueno, ya me he extendido bastante. Sólo quiero volver a mostrarles todo mi agradecimiento.
 
¡Esperanza y salud para todos! 

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