Bajo la sombra de esta enfermedad

Gabriela

Tuve una adolescencia turbulenta, estaba pérdida y me sentía muy sola. Con 17 años ya consumía cocaína a diario, que conseguía como podía, hasta saliendo con un tipo mucho mayor y repulsivo que la vendía.

Todo iba bien entre pase y pase hasta que, ya habiendo cumplido 18, este hombre me dijo que tenía VIH. Corría el año 1993. Le dije que estaba todo bien, que eso no era motivo para separarnos, etc. Simplemente no tenía conciencia de lo que pasaba.

Un día se cansó de mí y me dejó en marzo de 1994. Como no tenía dinero para drogarme, me enganché con un amigo suyo que recién salía de la cárcel y que vendía en Mar del Plata y capital (Argentina).

Él era también portador y también me lo dijo cuando le pareció. De todos modos, en el momento no me importó nada.

Él me pegaba a veces y otras no. Me echaba a la calle a veces y otras no. Me basureaba, humillaba y maltrataba, pero a veces no… Y me daba droga.

Así estuvimos 2 años. Él nunca me quiso, pero yo no lo dejaba. Me aferré a lo único que pensé que me apreciaba en ese momento en el cual mi familia y mis amigos se habían cansado de mí.

Su papá se enfermó y casi se muere. A él le voló la cabeza. Buscó trabajo, no vendió más droga, no me dejo tomar más droga… Y su familia poco a poco nos tendió una mano, ya que veían un cambio positivo. Nos ayudaron hasta el punto de darnos una casa que estaba vacía, propiedad de su mamá.

Yo terminé el secundario y comencé a pensar en seguir estudiando. Trajimos mascotas, pusimos plantas, arreglamos la casa y la convertimos en un hogar. En el 99 tuvimos un hijo, sano inteligente y hermoso. Vivimos como una familia, somos una familia.

Durante todos esos años y aun hoy (en 2016 después de 22 años) no lo puedo dejar.

No puedo tolerar la idea de tener que decirle a alguien que soy portadora del VIH. De hecho nadie lo sabe, ni siquiera mi familia.

Mi cabeza genera muchos finales posibles frente a la confesión de tamaña carga. ¿Y si la persona me grita y me discrimina, alejándose de mí? ¿Y si le cuenta a todo el mundo lo que le pasó, que andaba con una mina que tenía VIH? ¿Y si se enteran en mi trabajo? ¿Y si se entera mi familia?

Mi vida cambió. Trabajo, me recibí en la facultad, soy una mujer hecha y derecha. Pero me siento bajo la sombra de esta enfermedad.

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