Ayúdanos a ayudarte

Anónimo

Saludos desde Venezuela, tengo 27 años y el 24 de enero de 2015 me enteré de que soy positivo. Desde el primer momento conté con el apoyo pleno de mi familia y fue por medio de ellos que me entere de la noticia. En resumen, sus palabras fueron: "Ayúdanos a ayudarte".

La impresión me duro apenas 24 horas, tiempo suficiente para devorar toda información sobre el virus, los CD4, la carga viral, los CD8, los CD3, las infecciones oportunistas, las guías de nutrición, los retrovirales, etc. En esas 24 horas me topé con este foro, al cual estaré eternamente agradecido. Leer cada historia me ha hecho confrontarme con mis emociones. Cuando hablan de barreras y bloquearse me siento igual.

Hoy no me creo capaz de encontrar el amor en otra persona, más allá del amor de mi familia y los verdaderos amigos, que son la familia que uno elige.

Si encontrar el amor de pareja bajo condiciones normales es complicado ser positivo lo complica más… Siempre fui buen receptor de la soledad, de disfrutar de las cosas sencillas y de llenar mi espíritu con optimismo. Eso me mantiene en pie, pero no sé hasta cuándo. Solo me queda usar esa misma barrera y bloqueos contra el virus. Seguir buscando en detalles simples de la vida ápices de paz y felicidad que me permitan vivir en plenitud.

Apenas tengo un mes conociendo esta nueva realidad y saber que miles de personas en el mundo siguen en pie, abrazando nuevas experiencias y éxitos de vida me hace sentir que vale la pena. Sí, vale la pena vivir con una enfermedad que nos obliga a querernos más, a cuidarnos, a alimentarnos bien, a hacer deportes, a ignorar lo negativo del entorno y a sonreír con cada gesto de nobleza, bondad, felicidad e inocencia que podamos encontrar en un mundo lleno de contrastes donde dificulta el respeto a la individualidad y donde ser diferente aterroriza a la mayoría que, por ignorancia, no termina de entender, que el color de piel, las creencias religiosas inculcadas, la orientación sexual, la preferencia de género y mucho menos padecer o no una enfermedad autoinmune, es algo que de un modo u otro sucede y nos define.

Esto define quiénes somos y, por lo tanto, define nuestra individualidad. Hoy en día gracias a la misma genialidad del hombre, tener VIH no es sinónimo de muerte, solamente es una condición que debemos adoptar como una facción más, un rasgo, una creencia o una orientación sexual.

Hoy me encuentro con unos CD4 en 831 células/mm3 y una carga viral de 825 copias/mL. El panorama pinta optimista, sin requerir tratamiento aún y sin síntomas claros de padecer el virus. Incluso tuve la oportunidad de saber cómo, cuándo y dónde me infecté, aceptando que la responsabilidad fue mía por no protegerme teniendo todo a la mano para hacerlo, brindándole mi apoyo y consuelo a la persona que, por desconocimiento, me colocó el virus en bandeja de plata y que apenas se enteró hace 3 meses de su condición. No es algo que elijamos pero si es algo que muchos aún pueden prevenir.

En mi país las estadísticas más alarmantes dicen que por cada persona que sabe que tiene el VIH, otras cuatro personas tienen el virus y lo desconocen. Es decir, apenas 1 de cada 5 infectados sabe que vive con el virus. La meta es romper los estigmas del VIH y comunicar, informar, ayudar a prevenir y seguir nuestras vidas con optimismo y felicidad y, así, cambiar la visión negativa que los negativos tienen contra nosotros los POSITIVOS.   

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