Valores hepáticos (parámetros séricos)

Además de las defensas y de la carga viral, en los análisis también aparecen mediciones de valores hepáticos, renales, de lípidos y de glúcidos.

El equipo de gTt

Esta fracción que aquí se presenta se centra en el suero sanguíneo (parámetros séricos) y específicamente, en los valores que nos indican qué tal funcionan el hígado, los riñones y el metabolismo en general.

Se consideran normales los valores que se mantienen dentro del intervalo de referencia, los valores que están fuera de este intervalo (por encima o por debajo) vienen a mostrar descompensaciones o anomalías.

Imagen: Analítica Parametros Séricos

Creatinina: estos valores tienen relación con la función excretora renal, es decir, nos indican cómo están funcionando los riñones.

Glucosa: los análisis de glúcidos o glucidico es un valor relativo a la concentración plasmática o sanguínea de glucosa, el principal “carburante” de las células. La regulación de la glucemia depende de una hormona hipoglucemiante segregada por el páncreas, la insulina. La determinación de la glucosa es útil para el diagnóstico de numerosas enfermedades metabólicas.

Ácido úrico: está relacionado con la síntesis de nuestro ADN. Se excreta mayormente por el riñón y en menor medida por el tracto intestinal. Los valores anómalos podrían indicarnos insuficiencia renal o diabetes mellitus.

Colesterol: corresponde a lo que podríamos llamar el análisis de lípidos (de “lipo” grasa), esencial para las personas que viven con VIH. Los lípidos sanguíneos sintetizados por el organismo o aportados por la alimentación son necesarios para la constitución y el funcionamiento celular. Las analíticas que se muestran incluyen el análisis del colesterol y sus fracciones, las lipoproteínas y los triglicéridos. Parece claro que los tratamientos antirretrovirales prolongados se relacionan con la aparición de anomalías lipídicas.

Las fracciones del colesterol corresponden a lo que vulgarmente llamamos “colesterol bueno” y “colesterol malo”. El primero es el HDL (lipoproteínas de alta densidad, en inglés; high density lipoproteins) y unos valores altos de éste parecen ser una buena señal, mientras que el segundo es el LDL (liporoteínas de baja densidad, en inglés; low density lipoproteins), el colesterol malo cuyos valores deberían de ser inferiores al marcador de referencia. En todo caso, el colesterol, que es sintetizado por el organismo y especialmente por el hígado, es el principal lípido relacionado con algunos tipos de enfermedades vasculares.

Triglicéridos: son una forma de grasa que se encuentra en el torrente sanguíneo y que almacena los ácidos grasos, de origen alimenticio normalmente. Se originan en el hígado y actúan cómo si almacenaran energía. Los valores altos indican un trastorno metabólico y es un importante factor de riesgo para enfermedades vasculares y coronarias.

La aspartato aminotransferasa o AST es una hormona presente en muchas partes de nuestro organismo además del hígado, como el corazón, los intestinos y los músculos por lo que tener elevado este marcador no supone necesariamente que exista daño hepático. La medición de este parámetro en combinación con otros sí podría servir para realizar un seguimiento en caso de tener una enfermedad hepática conocida.

La alanino transferasa o ALT es una enzima que muchas de las células de nuestro hígado fabrican cuando se encuentran bajo presión, enfermas o muriendo. Un incremento de ALT es un indicador de inflamación o daño hepático, pero no nos da información sobre su causa: si se debe a hepatitis, a toxicidad farmacológica o a otras complicaciones. Así, en el ejemplo, el valor 54 UI/L, al superar el máximo de referencia (40 UI/L), indica que el hígado puede estar inflamado o sufriendo algún tipo de daño. Sin embargo, también podría suceder que los niveles de ALT estuvieran dentro de los márgenes aceptables y, en cambio, el hígado estuviera inflamado o con fibrosis. Lo que parece seguro es que si los niveles de ALT aumentan de forma progresiva, el hígado estará enfermando, quizás por la presencia de un patógeno (virus o bacteria) y/o por efecto tóxico de los antirretrovirales, de otros fármacos o sustancias, por sí mismos o combinados entre sí.

Otro parámetro directamente relacionado con el funcionamiento del hígado es la bilirrubina. Esta sustancia es la resultante de la degradación de la hemoglobina –proteína que transporta el oxígeno en la sangre y lo distribuye en los tejidos– que ocurre cuando los glóbulos rojos que la contienen mueren. Este proceso sucede en gran parte en el hígado y la bilirrubina entonces se excreta en la bilis y luego fuera del cuerpo en las heces. Pero cuando la función hepática disminuye se pueden encontrar cantidades importantes de bilis en sangre, y por tanto de bilirrubina, lo que en algunas ocasiones se reconoce por un característico color amarillo en la piel, en los ojos y un oscurecimiento de la orina.

La bilirrubina total es la suma de la libre y de la conjugada. La bilirrubina libre (también conocida como indirecta o sin conjugar) es aquella que se produce en la sangre y es transportada por la albúmina. Una vez que pasa por el hígado se llama bilirrubina conjugada (o directa). Aunque se trata de la misma sustancia sus cualidades son distintas. Saber cuál de las bilirrubinas está elevada nos permite conocer si el problema se encuentra antes, después o en el hígado.

 

Fuentes: Aidsmap (Entidad certificada por The Information Standard, perteneciente al Servicio Nacional de Salud Británico [NHS]) y HIV-iBase (Entidad certificada por HONcode).

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