Las personas con el VIH de 50 años o más muestran una elevada satisfacción con su tratamiento antirretroviral. Sin embargo, algunas también declaran dificultades relacionadas con su bienestar emocional, el estigma y las relaciones personales. Estos son algunos de los resultados de una encuesta internacional presentada en IDWeek 2026. En ella participaron 2.532 personas con el VIH, de las cuales 706 tenían 50 años o más. Los resultados muestran que una experiencia favorable con el tratamiento puede coexistir con dificultades que afectan a otros ámbitos de la vida cotidiana.
La encuesta Community HERO Treatment Survey se realizó por internet entre mayo de 2024 y mayo de 2025. Participaron personas de once países y territorios, entre ellos España. La investigación recogió información sobre satisfacción con el tratamiento, adherencia, condiciones de salud, estigma y preferencias terapéuticas.
El estudio fue observacional y transversal. Esto significa que recogió las experiencias declaradas por las personas participantes. No se realizó ninguna intervención ni se siguió su evolución a lo largo del tiempo.
Salud mental y relaciones personales: dificultades que siguen presentes
Entre las 706 personas con el VIH de 50 años o más, el 40% declaró depresión y el 36%, ansiedad. Ambos problemas figuraban entre las condiciones de salud comunicadas por las personas participantes.
Estos porcentajes proceden de información proporcionada por las propias personas encuestadas. El póster no documenta una evaluación clínica específica ni indica que se utilizaran escalas validadas para medir síntomas depresivos o ansiosos. Por tanto, los resultados no deben interpretarse como una estimación de su prevalencia en todas las personas con el VIH de 50 años o más.
La encuesta también recogió experiencias relacionadas con el estigma. El 41% de las personas de este grupo de edad manifestó haber tenido que esforzarse para mantener en secreto su estado serológico. Además, el 38% declaró incomodidad en sus relaciones afectivas debido al VIH. El 33% señaló que la infección había afectado negativamente a sus relaciones o a su vida social.
Estas respuestas reflejan situaciones diferentes. Mantener la confidencialidad del diagnóstico no equivale a experimentar incomodidad en una relación afectiva. Tampoco es lo mismo que percibir repercusiones en la vida social. Las respuestas no permiten afirmar que las personas participantes sufran soledad o aislamiento, aspectos que la encuesta no evaluó específicamente.
Las personas de 50 años o más comunicaron menos dificultades relacionadas con el estigma que las menores de esa edad. Por ejemplo, el 38% declaró incomodidad en las relaciones románticas, frente al 54% del grupo más joven. Las repercusiones negativas en las relaciones o la vida social fueron comunicadas por el 33% y el 49%, respectivamente.
Las diferencias fueron estadísticamente significativas. Sin embargo, no demuestran que el estigma disminuya como consecuencia de envejecer. Pueden intervenir otras características personales y sociales que el análisis presentado no permite separar.
Una elevada satisfacción con el tratamiento antirretroviral
La satisfacción con el tratamiento fue uno de los principales aspectos evaluados. Los investigadores utilizaron un cuestionario validado de diez preguntas, conocido como HIVTSQs. Su puntuación total oscila entre 0 y 60 puntos. Los valores más altos indican una mayor satisfacción.
Entre quienes recibían tratamiento antirretroviral, las personas de 50 años o más obtuvieron una puntuación mediana de 54 puntos. Entre las menores de esa edad, la puntuación fue de 51 puntos.
La diferencia fue estadísticamente significativa. No obstante, los investigadores señalaron que su magnitud era modesta y que debía interpretarse junto con los demás resultados.
También se observaron diferencias según el tipo de tratamiento. Entre las personas de 50 años o más, quienes tomaban un régimen de comprimido único obtuvieron una puntuación mediana de satisfacción de 54 puntos. La puntuación fue de 52 entre quienes utilizaban varios comprimidos.
En cuanto a la adherencia, el 10% de las personas de 50 años o más declaró dificultades para seguir el tratamiento según lo prescrito, frente al 15% de las menores de esa edad.
Estos resultados describen las experiencias de las personas encuestadas. No permiten concluir que la edad, por sí misma, explique una mayor satisfacción o una mejor adherencia.
Barreras, apoyos y preferencias terapéuticas
La encuesta también preguntó por las dificultades que pueden aparecer durante el tratamiento y por los recursos que ayudan a mantenerlo.
Entre las personas de 50 años o más que habían recibido tratamiento antirretroviral, el 20% señaló el coste de los medicamentos como barrera. El 16% mencionó la resistencia adquirida a los antirretrovirales y otro 16%, los efectos secundarios graves.
Por otra parte, el apoyo de los profesionales sanitarios y del entorno personal apareció como un elemento importante para facilitar el tratamiento.
El 53% mencionó el asesoramiento o apoyo recibido de profesionales sanitarios. El 41% señaló la ayuda económica y el 40%, el apoyo de familiares, amistades o personas de su comunidad.
Estos resultados muestran que la experiencia terapéutica no depende únicamente de las características de los medicamentos. También intervienen las condiciones materiales y los apoyos disponibles.
El estudio planteó distintas modalidades de tratamiento y las comparó con la toma diaria de comprimidos.
Entre las personas de 50 años o más que recibían o habían recibido tratamiento, el 80% consideró preferible una pauta oral mensual y el 72%, una semanal. Las opciones inyectables obtuvieron porcentajes de preferencia inferiores.
Estas respuestas expresan preferencias ante opciones hipotéticas. No demuestran que esas pautas sean adecuadas para todas las personas ni permiten recomendar un cambio de tratamiento. Las decisiones terapéuticas deben considerar la situación clínica y las preferencias individuales.
Qué nos dice la encuesta y cuáles son sus límites
La encuesta incluyó participantes de Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, México, Sudáfrica, España, Taiwán, Reino Unido y Estados Unidos. Sin embargo, no se presentaron resultados específicos de la población española.
La participación fue voluntaria y se realizó por internet. Las personas fueron reclutadas a través de comunidades y bases de datos relacionadas con el VIH. También se utilizaron organizaciones, profesionales sanitarios, otras personas con el VIH y redes sociales para facilitar el reclutamiento.
Este procedimiento puede haber dejado fuera a personas con menor acceso a internet o menos contacto con estas redes. Además, la información dependió de los recuerdos y las experiencias declaradas por las personas encuestadas.
Por estos motivos, los resultados no pueden generalizarse al conjunto de personas con el VIH de 50 años o más. Tampoco permiten establecer relaciones de causa y efecto.
El estudio fue financiado por Gilead Sciences. Entre sus autores participaron profesionales de esta compañía y de Oracle Life Sciences.
Los investigadores destacan la elevada satisfacción con el tratamiento entre las personas de 50 años o más encuestadas. También señalan su preferencia por opciones orales simplificadas. Sus conclusiones subrayan la importancia de tener en cuenta las necesidades y preferencias individuales.
Desde una perspectiva de atención integral, los resultados permiten plantear una reflexión adicional. Una experiencia satisfactoria con el tratamiento puede coexistir con dificultades emocionales, experiencias de estigma y necesidades de apoyo.
Escuchar estas dimensiones de la vida cotidiana puede contribuir a una atención más ajustada a las personas con el VIH. Esto resulta relevante a medida que avanzan en su trayectoria vital. También implica no reducir su bienestar al control de la infección ni asociar automáticamente la edad con fragilidad o dependencia.
Fuente: NATAP / Elaboración propia (gTt-VIH)
Referencia: Community HERO Treatment Survey: Characterizing Treatment Journey for Older People with HIV. Póster presentado en IDWeek 2026, Washington D. C., 21-24 de octubre de 2026.
<Nota editorial>
Sobre las versiones de esta noticia
El equipo editorial – 30/10/2026
Esta noticia se publica en una única versión porque consideramos que su contenido puede explicarse con claridad sin necesidad de preparar otra versión más sencilla.
Durante la edición hemos revisado la estructura del texto, acortado las frases más largas y aclarado algunos conceptos científicos. También hemos procurado distinguir los resultados de la encuesta de aquello que el estudio no permite afirmar, para evitar interpretaciones equivocadas.
La revisión ha permitido mejorar la lectura sin eliminar información importante ni simplificar en exceso los resultados. Aunque algunos términos científicos son necesarios, hemos intentado que el conjunto resulte comprensible para un público amplio.
Por estos motivos, hemos optado por publicar una única versión, que busca mantener el equilibrio entre claridad, rigor científico y respeto a la diversidad de nuestros lectores.
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