Un amplio estudio realizado en Francia ha analizado cómo ha evolucionado el riesgo de cáncer en personas con el VIH. El trabajo, publicado en Journal of Cancer, se basa en el seguimiento de más de 150.000 personas durante más de dos décadas. El periodo analizado abarca desde 1997 hasta 2018 y utiliza datos procedentes de cientos de centros hospitalarios.
Los resultados muestran un descenso claro de varios tipos de cáncer, especialmente de aquellos relacionados con infecciones virales. Este cambio se atribuye, en gran medida, a la mejora progresiva de los tratamientos antirretrovirales. Gracias a estos tratamientos, la función inmunitaria se ha restaurado de forma profunda en muchas personas con el VIH.
Aun así, el riesgo global de desarrollar cáncer sigue siendo más elevado que en la población general. Este hecho subraya la importancia del seguimiento a largo plazo y de la aplicación de estrategias de prevención y cribado adaptadas.
El impacto del tratamiento en la inmunidad y el cáncer
Antes de la generalización de la terapia antirretroviral de gran actividad (TARGA), la infección por el VIH se asociaba a un deterioro progresivo del sistema inmunitario. Esta situación facilitaba la aparición de infecciones oportunistas y de determinados tumores, conocidos como cánceres definitorios de sida.
Con la llegada de los tratamientos antirretrovirales y su mejora constante, la carga viral puede reducirse hasta niveles indetectables. Como consecuencia, el sistema inmunitario recupera buena parte de su capacidad defensiva.
El estudio refleja con claridad este cambio interno. A lo largo de los años incluidos en el análisis, aumentó de forma notable la proporción de personas con recuentos elevados de CD4. También creció el número de personas con carga viral indetectable.
Además, mejoró un marcador global de la salud inmunitaria: el cociente CD4/CD8. Con el paso del tiempo, este indicador se fue aproximando a valores considerados normales en personas sin el VIH.
Esta recuperación inmunitaria se tradujo en una disminución de varios cánceres definitorios de sida, como el sarcoma de Kaposi, ciertos linfomas y el cáncer invasivo de cuello de útero.
También descendió la incidencia de cánceres no definitorios de sida pero relacionados con infecciones virales. Es el caso del cáncer de hígado (asociado a la infección por los virus de la hepatitis B o C), del cáncer anal y del linfoma de Hodgkin.
Pese a estos avances, los investigadores observaron que incluso en el periodo más reciente del estudio el riesgo de muchos de estos cánceres seguía siendo mayor que en la población general.
Esta diferencia se explica, en parte, por el inicio tardío del tratamiento en una proporción relevante de personas con VIH. En estos casos, los recuentos de CD4 se mantienen muy bajos durante años, una situación que favorece la aparición de tumores inducidos por virus.
Envejecimiento, estilos de vida y nuevos retos
El aumento de la esperanza de vida de las personas con el VIH ha dado lugar a un nuevo escenario. Al vivir más años, esta población se enfrenta a problemas propios del envejecimiento, como la diabetes, la hipertensión o las enfermedades cardiovasculares.
El cáncer forma parte también de este conjunto de riesgos asociados a la edad. Con el paso del tiempo, las células acumulan mutaciones que pueden favorecer un crecimiento descontrolado.
El análisis francés muestra que, a lo largo del estudio, aumentaron los casos de cáncer de próstata y de colon. En cambio, la incidencia del cáncer de mama se mantuvo estable.
Sin embargo, cuando se comparó directamente a personas con y sin VIH, el riesgo de desarrollar estos tumores resultó similar en ambos grupos. El incremento observado se atribuye principalmente al envejecimiento de la población con VIH y no a la infección en sí.
Un hallazgo relevante fue el cambio en el perfil del cáncer de hígado. Los tumores relacionados con hepatitis virales disminuyeron de forma marcada, especialmente en los años más recientes, gracias a la disponibilidad de tratamientos eficaces.
En paralelo, se detectó un aumento del cáncer hepático no vinculado a virus, sobre todo en hombres. Este fenómeno se asocia a trastornos metabólicos como la obesidad, la diabetes o la acumulación de grasa en el hígado, una tendencia que también se observa en la población general.
Los investigadores destacan que las reducciones en cáncer anal y cervical no solo se explican por una mejor inmunidad. También influyen los programas de cribado y prevención, que se han vuelto más eficaces con el tiempo.
Aun así, insisten en que el seguimiento debe mantenerse, ya que el riesgo no desaparece por completo.
Prevención y seguimiento a largo plazo
Los resultados del estudio ponen de relieve que el tratamiento antirretroviral temprano y continuado es una herramienta clave para reducir el riesgo de cáncer en personas con el VIH, especialmente en los tumores ligados a infecciones virales.
Sin embargo, el control del VIH no es suficiente por sí solo. El abordaje debe ser integral.
Este enfoque incluye la promoción de estilos de vida saludables, la prevención de infecciones asociadas y la participación activa en programas de cribado. Medidas como dejar de fumar, moderar el consumo de alcohol y mantener un peso adecuado contribuyen a mejorar la salud general.
También se recomienda realizar actividad física regular y seguir una dieta equilibrada. Estas acciones pueden reducir el riesgo de cáncer y mejorar la calidad de vida.
A ello se suma la importancia de la vacunación frente a determinados virus, así como el diagnóstico y tratamiento precoz de las hepatitis virales. Además, deben realizarse pruebas de detección de cáncer adaptadas a la edad y a los factores de riesgo individuales.
En conjunto, el estudio francés confirma que los avances terapéuticos han cambiado de forma profunda el panorama del VIH y del riesgo de cáncer. Aunque persisten desafíos, especialmente en personas diagnosticadas de forma tardía, la combinación de tratamiento eficaz, prevención y seguimiento permite aspirar a una mayor esperanza y calidad de vida.
Fuente: Catie.ca / Elaboración propia (gTt-VIH).
Referencia: Grabar S, Lakrout P, Potard V, et al. Cancer risks and trends between 1997 and 2018, and effects of restored immunity in people living with HIV: Results from the ANRS CO4 French hospital database on HIV. International Journal of Cancer. 2025; in press.
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