Ejercicio y VIH: 10 consejos

Las personas con el VIH tienen ciertas necesidades diferentes al resto de la población a la hora de hacer deporte. En este apartado encontrarás 10 consejos relacionados con el ejercicio físico dirigidos especialmente a este colectivo.

  • Reducir la ansiedad: Hacer Yoga mejora la función inmune y reduce la hipertensión, la ansiedad, la depresión e, incluso, el síndrome del colon irritable. Es una actividad accesible y barata, en muchos centros sociales se pueden realizar clases a precios económicos o gratis.

Los beneficios del yoga se hacen evidentes si lo practicas de forma regular, por lo que deberías intentar ser constante en su práctica.

  • No sobreentrenes: hacer ejercicio demasiado intenso o con demasiada frecuencia, sin dejar que el cuerpo descanse entre rutinas puede provocar fatiga y fuertes dolores musculares. Además, en los casos graves se puede llegar a la depresión, baja energía, insomnio, pérdida del apetito y pérdida de masa muscular.

Es importante descansar bien entre entrenamientos, por lo que si estás entrenando demasiado sería bueno que rebajases la frecuencia o la intensidad para asegurarte de que tu cuerpo se puede recuperar. Puedes buscar un entrenador personal que te ayuda a organizar tus entrenamientos.

  • Suplementos deportivos: algunas personas toman suplementos de L-glutamina para mantener la masa muscular. No se conocen interacciones entre este suplemento y los fármacos antirretrovirales, pero si con otros suplementos.

Por ejemplo, la hierba de San Juan tiene muchas interacciones con fármacos antirretrovirales, por lo que no se debería tomar este suplemento herbal si se tiene el VIH y se está bajo tratamiento.

Los suplementos de creatina podrían utilizarse, pero es recomendable que hables con tu médico antes de tomártelos para que podáis evaluar los riesgo y beneficios.

Lo mejor es evitar productos que se sepa que pueden tener interacciones y comunicarlo a tu médico cualquier suplemento que estés tomando. De esta manera, lo podrá tener en cuenta si desarrollas algún efecto secundario o tu tratamiento no funciona lo bien que se esperaría.

  • Ejercicios de fuerza vs ejercicios cardiovasculares: en personas con el VIH el ejercicio más importante es el ejercicio de fuerza, ya que, ayuda a mantener la masa muscular y la distribución de las grasas. Aun así, el ejercicio cardiovascular ayuda a tratar la depresión y hacer estos ejercicios regularmente ayuda a fortalecer la autoestima y el sentimiento de lograr lo que te propones.
  • Si tienes neuropatía periférica: los ejercicios de resistencia son muy útiles para mejorar la fuerza muscular del cuerpo, y son especialmente beneficiosos en aquellas personas que padecen neuropatía periférica. Un estudio demostró que las personas que caminan una hora durante 4 días a la semana tenían una progresión de la neuropatía más lenta.

Ejercicios de resistencia en los que se está sentado, nadar, remar y cualquier otro ejercicio en que se trabaje la parte superior del cuerpo permiten reducir los síntomas de la neuropatía. No se deberían realizar ejercicios de alto impacto como correr o saltar, ya que podrían provocar lesiones en los pies.

  • Si estás estresado, haz ejercicio: es lo mejor que puedes hacer para mejorar tu salud física y mental. El ejercicio tiene beneficios en el estado de ánimo y en el sistema inmune que tienen efectos prolongados, pudiendo durar hasta 12 horas después del entrenamiento.

Si no te gusta el gimnasio, puedes cambiar de ambiente: ve a dar un paseo por tu vecindario, ve a nadar a una piscina local, haz una ruta por la montaña nueva, únete a algún grupo para practicar deporte…

  • Escucha a tu cuerpo: si te encuentras mal o estás enfermo y tienes fiebre o tos, por ejemplo, no deberías hacer ejercicio. Deja que tu cuerpo se recupere y no hagas un sobreesfuerzo. Además, en los momentos que tenemos los síntomas de un resfriado o una gripe es cuando más fácil es transmitir la enfermedad a otras personas, así que, si te quedas en casa, también, evitas que otras personas de tu gimnasio se enfermen.
  • Protégete de infecciones: las personas con el VIH son susceptibles de adquirir otras infecciones como, por ejemplo, la infección por el staphylococcus aureus resistente a meticilina. Esta es una infección relativamente común en espacios dónde hay mucha gente y, en especial, si se comparten equipos y hay contacto piel con piel, como podría ser un gimnasio.

Esta infección en personas con VIH puede ser más grave que en el resto de la población, el tratamiento puede alargarse, ser más invasivo y no siempre funciona.

Para prevenir esta infección es importante lavar tus manos y el cuerpo con jabón y abundante agua, evita tocarte la nariz con las manos y usa una toalla en tu entrenamiento si usas máquinas del gimnasio para evitar el contacto con tu piel. Después del entrenamiento, lava las toallas en agua caliente y sécalas en la secadora a ser posible.

Muchos gimnasios tienen desinfectantes y sprais basados en alcohol que puedes usar para limpiar el equipo antes de usarlo.

  • Tratamiento con hormona del crecimiento: este tratamiento ha sido usado en personas con el VIH con lipodistrofia. El tratamiento les ayudó a ganar masa muscular, perder grasa abdominal y reducir los triglicéridos en sangre. Sin embargo, este tratamiento ayuda a que el cuerpo produzca nuevas células T y se ha observado en experimentos en el laboratorio que aumenta la reproducción del VIH.

Por tanto, la hormona del crecimiento se debe usar siempre en combinación con un buen tratamiento antirretroviral que te permita tener una carga viral indetectable.

  • Tratamiento con testosterona: muchas personas con el VIH tienen niveles de testosterona inferiores al rango considerado estándar. El tratamiento con testosterona puede aumentar la masa muscular, reducir las grasas y mejorar el bienestar en general, pero los efectos a largo plazo siguen siendo bastante desconocidos. Antes de tomar el tratamiento, consulta con tu médico si esta opción es la mejor para ti.

Puedes aumentar los niveles de testosterona de forma natural si llevas una dieta equilibrada, tomando suplementos multivitamínicos, durmiendo suficiente y evitando los excesos de cafeína, alcohol o tabaco.

Los ejercicios como las zancadas, dominadas, sentadillas y peso muerto, ayudan a tener unos niveles de testosterona más altos después del entrenamiento.

Si tus niveles no aumentan de forma natural con los consejos anteriores, puedes hablar con tu médico acerca del tratamiento con testosterona, que se puede administrar en parches, geles, cremas, inyecciones e, incluso, con implantes.

Fuente: revista HIV plus (http://www.hivplusmag.com/treatment/2015/03/04/how-get-or-stay-fit-when-you-have-health-issues)

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