Un nuevo modelo de atención descentralizado de la hepatitis C permitiría diagnosticar y tratar a poblaciones vulnerables

Jordi Piqué
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Se valida la eficacia de una prueba de detección de ARN del VHC con muestras de sangre seca, que además puede discernir entre reinfección y fracaso terapéutico después del tratamiento

El uso de una prueba de detección de ARN del virus de la hepatitis C (VHC) basada en muestras de sangre seca y la determinación del genotipo del VHC permiten evaluar con eficacia la curación de una infección por hepatitis C tras el tratamiento con antivirales de acción directa (AAD) y diferenciar entre reinfección por el VHC y fracaso del tratamiento. Estos resultados garantizan la viabilidad de descentralizar el tratamiento y el seguimiento posterior de las personas usuarias de drogas inyectables, que a menudo tienen dificultades para acceder al sistema sanitario. Estos son los principales hallazgos de un estudio llevado a cabo en Cataluña (España) cuyos resultados se han publicado en la revista Journal of Medical Virology.

Las pruebas de ARN del VHC a través de PCR exigen una infraestructura sofisticada y personal cualificado para su realización y requieren varias visitas y tiempo de espera entre cada resultado, lo que aumenta el riesgo de perder a los pacientes en el periodo de diagnóstico. Para evitar que suceda esto, en los últimos tiempos se ha impulsado una nueva modalidad de centros de diagnóstico inmediato, los llamados point-of-care (véanse La Noticia del Día 27/04/18 y 09/06/20), que suelen implementarse en los centros de reducción de daños que forman parte de la red de atención a las drogodependencias. Estos centros habilitados realizan pruebas diagnósticas y ofrecen atención adecuada (incluido el tratamiento) a personas usuarias de drogas inyectables.

De acuerdo con la estrategia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la eliminación de las hepatitis víricas como amenaza para la salud pública en 2030 (véase La Noticia del Día 03/09/20) y el Plan de Prevención y Control de la Hepatitis C en Cataluña (véase La Noticia del Día 04/03/20), un equipo multidisciplinar de investigadores del Grupo de Investigación en Virología Clínica y Nuevas Herramientas Diagnósticas del Instituto de Investigación Germans Trias i Pujol y el Grupo de Hepatitis Víricas del Hospital Clínic de Barcelona (España) junto a otros centros colaboradores, realizó un estudio sobre un nuevo modelo de atención descentralizado de la hepatitis C basado en el diagnóstico inmediato (point-of care), el tratamiento y seguimiento post-tratamiento de las posibles reinfecciones por el VHC en el Centro de Reducción de Daños La Mina (REDAN), ubicado en Sant Adrià de Besòs (Barcelona).

El nuevo modelo de atención tiene como objetivo simplificar el diagnóstico de la hepatitis C mediante una prueba de detección de ARN del VHC mínimamente invasiva a partir de muestras de sangre seca, que se pueden recoger en centros de reducción de daños o centros de atención y seguimiento de drogodependencias (CAS), mejorando el acceso al diagnóstico de hepatitis C de poblaciones vulnerables, como las personas usuarias de drogas inyectables. Desde 2019, aproximadamente 750 personas usuarias de drogas inyectables se han realizado las pruebas de ARN del VHC a través de esta iniciativa en el Centro de Reducción de Daños La Mina.

El equipo de investigadores se propuso evaluar en el estudio la eficacia clínica de una prueba de ARN del VHC desarrollada con anterioridad y basada en muestras de sangre seca, para la evaluación de la curación de la infección por hepatitis C y la detección de la carga viral recurrente (reinfección) tras el tratamiento en el mismo centro de reducción de daños, en comparación con la prueba de ARN del VHC disponible en el mercado en los servicios de diagnóstico rápido de los centros de atención sanitaria.

Asimismo, se intentó evaluar la posibilidad de distinguir entre la reinfección y el fracaso del tratamiento mediante prueba de genotipado del VHC a partir de muestras de sangre seca de referencia y de seguimiento. Normalmente, estas evaluaciones (curación y reinfección) se realizan mediante muestras de sangre por venopunción recogidas en centros sanitarios, lo que puede resultar difícil para las personas usuarias de drogas inyectables y que suelen tener un acceso limitado al sistema sanitario.

Se incluyó en el estudio a una enfermera formada en evaluaciones hepatológicas para inscribir y visitar a los participantes. Los hepatólogos del Hospital Clínic de Barcelona también revisaron cada caso y prescribieron un tratamiento descentralizado. Además, se llevó a cabo la detección y secuenciación del VHC a partir de muestras de sangre seca recogidas antes y después del tratamiento. Este programa piloto implica el diagnóstico in situ del VHC en menos de una hora, el tratamiento en el mismo centro y el seguimiento para evaluar las posibles reinfecciones que se producen.

La reinfección es frecuente en las personas que se inyectan drogas y debe tratarse para evitar una mayor transmisión del VHC. Durante la reinfección precoz, pueden estar presentes niveles bajos del virus, lo que dificulta su detección en las muestras de sangre seca, ya que sólo contienen una pequeña cantidad de sangre.

De las 193 muestras de sangre seca analizadas tras el tratamiento, el análisis basado en sangre seca mostró una especificidad del 100% y una sensibilidad que oscilaba entre el 84% y el 96% en función de los diferentes puntos de corte de carga viral pertinentes, y tasas similares como prueba de curación (tres meses después del tratamiento). Hay que tener en cuenta que, entre los pacientes con viremia recurrente tras el tratamiento, una décima parte tenía cargas virales bajas. Además, la prueba de genotipado del VHC permitió a los investigadores clasificar el 73% de los casos de carga viral como reinfección o fracaso del tratamiento.

La recogida de muestras de sangre seca se realizó antes del tratamiento con antivirales de acción directa frente al VHC y después del tratamiento si se detectaba carga viral recurrente con la prueba en el servicio de diagnóstico rápido disponible en el mercado. El uso de la muestra de sangre seca permitió secuenciar el virus antes y después del tratamiento y comparar las secuencias para determinar si el virus era el mismo (lo que indicaba un fracaso del tratamiento) o si era diferente (lo que indicaba una reinfección). Esta información permitió al hepatólogo decidir la combinación antiviral más adecuada para el segundo tratamiento.

Los resultados demuestran cómo la recogida de muestras de sangre seca antes y después del tratamiento puede simplificar estas evaluaciones en programas descentralizados de prueba y tratamiento. El éxito del proyecto radica en el diagnóstico y tratamiento descentralizados proporcionados en el centro de reducción de daños REDAN La Mina.

Como conclusión, los investigadores señalan que, a pesar de los buenos resultados, existe un pequeño número de pacientes que presentaba cargas virales bajas, lo que puede dificultar la detección de la viremia y el genotipado en las muestras de sangre seca. En consecuencia, se recomienda repetir las pruebas (por ejemplo, cada seis meses) en personas con riesgo de reinfección por el VHC.

Fuente:IGTP /Elaboración propia (gTt-VIH).

Referencia:Not A, Saludes V, Gálvez M, Miralpeix A, Bordoy AE, González N, et al. Usefulness of dried blood spot samples for monitoring hepatitis C treatment outcome and reinfection among people who inject drugs in a test-and-treat program. J Med Virol. 2023 Feb;95(2):e285

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