La mayoría de las infecciones por hepatitis C entre hombres gays en Sydney, relacionadas con el uso de drogas inyectables 

Michael Carter

El consumo de drogas inyectables es el comportamiento más relacionado con la infección por el virus de la hepatitis C (VHC) en hombres gays con y sin VIH en Sydney (Australia), según concluye un estudio publicado en la edición digital de Sexually Transmitted Infections.

El equipo de investigadores australianos también descubrió que las tasas de infección por VHC fueron unas diez veces superiores entre los varones con VIH que entre los que no tenían este último virus.

Aunque no se detectaron nuevos casos de infección por VHC en hombres seropositivos, se produjeron cinco entre hombres sin VIH; los autores del estudio encontraron que muchos de ellos habían declarado practicar sexo con un hombre con VIH, emplear juguetes sexuales, practicar de fisting (introducción del puño en el ano) y tener infecciones de transmisión sexual ulcerantes.

El VHC es un virus que está presente en la sangre, y su principal vía de transmisión se debe al uso de drogas inyectables. Se considera que la transmisión sexual del virus no es un fenómeno habitual. Sin embargo, se han detectado, recientemente, brotes de VHC entre hombres gays con VIH en los que esta última parece la vía más probable de transmisión.

Las actividades sexuales que implican el contacto con sangre (por ejemplo el fisting, el empleo de juguetes sexuales o el sexo anal sin protección) parece que están relacionadas con la transmisión del VHC en hombres gays con VIH, especialmente en un contexto en el que se consumen drogas recreativas y se practica sexo en grupo.

Un equipo de investigadores de Sydney (Australia) decidió estudiar con más detalle la transmisión del VHC en los hombres gays.

En consecuencia, se analizaron los resultados de dos estudios [uno en el que participaron hombres sin VIH y otro en el que sí tenían el virus] para determinar la prevalencia, incidencia y factores de riesgo de la infección por VHC.

Poblaciones de estudio

El análisis de los investigadores contó con un total de 1.427 hombres sin VIH del estudio Health in Men [HIM, siglas en inglés de Salud en Hombres] y 245 hombres con VIH del estudio Positive Health (Salud Positiva).

El estudio HIM proporcionó información entre los años 2001 y 2007, mientras que Positive Health ofreció datos sobre la realización de la prueba entre 2005 y 2007.

Por consiguiente, ambos estudios fueron capaces de analizar los resultados de las pruebas del VHC realizadas desde que se hizo evidente la transmisión de la epidemia en hombres gays con VIH en Europa en torno a 2002.

El uso de drogas inyectables está relacionado de manera estrecha con la infección por VHC en varones sin VIH

Al inicio, quince hombres sin el virus de la inmunodeficiencia humana estaban infectados por VHC, lo que supuso una prevalencia en torno al 1%. El equipo de investigadores señala que esta prevalencia es parecida a la existente entre la población general australiana.

El consumo de drogas inyectables estuvo fuertemente asociado a la infección por VHC (cociente de probabilidades [CP]: 56,18; intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 12,55 -251,5). Sólo dos de los hombres infectados por el virus de la hepatitis C no declararon este comportamiento; los responsables del estudio indican que estos dos varones tenían tatuajes o piercings, un posible modo de transmisión del VHC.

Otras características relacionadas con un mayor riesgo de infección por el virus de la hepatitis C en el momento de entrar en el ensayo fueron una mayor edad, el número de parejas sexuales, el comienzo de las prácticas de sexo anal a una edad más joven y tener experiencia en el trabajo sexual.

Durante el estudio, se produjeron cinco nuevas infecciones por VHC, lo que supone una tasa de incidencia de 0,11 por 100 persona-años.

Tan sólo uno de los hombres recientemente infectados por VHC afirmó consumir drogas inyectables. Cuatro de los varones (incluyendo el que tenía experiencia en consumo de drogas inyectables) manifestaron que habían practicado sexo con otro hombre con VIH antes de su infección por VHC.

Con respecto a otros factores de riesgo sexual, un hombre admitió la práctica de sexo anal sin protección, tres comentaron que habían empleado juguetes sexuales, y uno de ellos dijo practicar fisting. También se registró un caso de sífilis y otro de infección por herpes genital.

Alta prevalencia de VHC en hombres gays con VIH

La prevalencia de VHC fue muy superior entre la cohorte con VIH. Al inicio, había 23 personas coinfectadas, lo que equivale a una prevalencia del 9,39%. Las cuestiones relativas al consumo de drogas inyectables fueron respondidas por 18 hombres y 16 dijeron que tenían un historial de dicho comportamiento.

A pesar de la existencia contemporánea de una epidemia de VHC de transmisión sexual entre los hombres gays con VIH en el norte de Europa, no tuvieron lugar nuevas infecciones por este virus durante el período de seguimiento de esta cohorte.

El equipo de investigadores destaca que los hombres gays con VIH han tenido, históricamente, una mayor prevalencia de VHC que sus iguales sin VIH. Por ejemplo, en 1980, en una cohorte clínica de Sydney, había un 12% de infecciones entre los hombres con VIH frente a un 4% entre los que no tenían VIH.

Aunque baja, se comprobó la incidencia de lo que parece ser una infección por VHC adquirida por vía sexual en hombres gays sin VIH en Sydney, y había sido registrada en diversos estudios recientes.

Las reducidas cifras de infección hacen difícil el análisis estadístico. Sólo se registró una débil asociación con el sexo anal sin protección con un hombre con VIH. Sin embargo, el equipo de investigadores indicó que dos de los hombres recientemente infectados que declararon haber practicado sexo con otro hombre infectado por VIH fueron diagnosticados de sífilis o herpes genital. En consecuencia, los autores del estudio sugieren que, “como en ambos casos (…) se trata de infecciones de transmisión sexual ulcerantes, estos datos sugieren que la presencia de úlceras puede haber facilitado la transmisión del VHC”.

“En estas cohortes de hombres homosexuales tan activos sexualmente, la prevalencia de la infección por VHC fue casi diez veces más habitual cuando existía coinfección por VIH, y estuvo relacionada con el consumo de drogas inyectables en cerca del 90% de los casos tanto de hombres con como sin VIH”, comentan los autores.

Los factores de riesgo sexual parecieron estar implicados en las pocas nuevas infecciones identificadas. El equipo de investigadores concluye: “Son necesarios estudios con un diseño más cuidadoso para dilucidar si el aumento de la epidemia de hepatitis C en hombres homosexuales en algunos entornos es atribuible a la transmisión sexual o al aumento de otros comportamientos de riesgo, como el uso de drogas inyectables o ponerse piercings y tatuajes”.

Referencia: Jin F, et al. Prevalence, incidence and risk factors for hepatitis C in homosexual men: data from two cohorts of HIV negative and HIV positive men in Sydney, Australia. Sex Transm Infect (online edition), 2009.

Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).

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