La vida me jugó una mala pasada

Joaquín

Nunca pensé que este año me iba a traer esta noticia, pues siempre tuve pánico de hacerme esta prueba. Sin embargo, por cosas de la vida me salieron varios pelados en el pene y creí que tenía sífilis. Así que me hice la prueba de VIH y una serología. Me la hice con miedo, pero siempre dije que la prueba del VIH me la hacía como un análisis más, pues pensaba que era algo imposible.

A la semana me llamó mi doctora y me dijo que tenía que presentarme urgentemente en el hospital y yo le pregunté el motivo. Me dijo que mi prueba había dado un falso positivo. Justamente me dio esa noticia por teléfono cuando iba a salir con una amiga. Al colgar el teléfono mi mundo se cayó, todo se me vino encima, mis planes, mi vida, mi familia, mi mamá, la decepción que iba a causar… y yo no paraba de llorar y llorar y llorar y llorar y decidí llamar a mamá. Hasta el día de hoy aún siento sus gritos cuando se lo conté por teléfono, algo muy triste. De ahí en adelante, mi vida se hizo pedazos. Día tras día lloraba, no dormía, me sentía mal y ya me decía que era seropositivo, pero en el fondo quedaba en mí la esperanza de que el resultado fuera negativo.
Demoró prácticamente un mes el resultado de la otra prueba. Fue un mes para mí de tortura. Cuando mi mamá me llamó y me dijo que era positivo no puedo explicar cómo mi mundo desapareció al oír a mi mamá llorar y llorar. Mi corazón sentía una tristeza que no puedo explicar. Hasta que afronté lo que sucedía y empecé mi tratamiento. Han pasado 8 meses desde que me diagnosticaron y yo aún no he podido superarlo, mi vida se distorsiona de una manera que no puedo explicar.
Me he vuelto una persona bipolar, un momento estoy bien y al otro estoy mal y por más que trato y trato de ser fuerte no puedo. Siempre tengo presente en mi vida que tengo el VIH. Tantos planes y ya nada es como antes. Por más que trato no he podido superarlo, ya no pienso en un futuro, ni en llegar a viejo. Esos planes los eliminé de mi vida, pues perdí las esperanzas. Aunque me digan que puedo durar mil años yo sé que no es así. Ya me siento diferente, mi cuerpo ya no es el mismo. Es muy duro pues nadie quiere esto para uno, pero creo que debemos ser fuertes.

Ojalá salga de este pozo y aprenda a vivir con el VIH como debe ser. Es tan duro, no hay cura. Mi vida ya no es nada a pesar que trato de ser fuerte.

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