No hay mal que por bien no venga

G.

Buenas tardes a todos. La verdad es que no sé cómo empezar. Soy de Perú y cuando tenía 17 años vivía en San Juan de Lurigancho y trabajaba en un internet. Allí conocí a un hombre que se convirtió en todo para mí. Me llenó de ilusiones, de sueños y más.

Al cabo de casi un año de relación, quedé embarazada. En ese momento me demostró su apoyo incondicional y decidimos tener el bebé. A las 7 semanas me hicieron la prueba ELISA en mi posta. Salió reactiva, por lo que me mandaron al hospital Hipólito Unanue.

En el hospital me sacaron 2 veces la prueba de ELISA y salió reactiva nuevamente. Mi familia era un mar de llanto. Él se hizo la prueba en otro sitio y también salió positivo.

En realidad él era mi segunda pareja y durante mucho tiempo me culpó. Por mi bebé no le reclamé nada. Empecé con el tratamiento, me hicieron cesárea y mi hija tomo un mes de un antirretroviral.

Cuando mi hija cumplió dos meses, el padre de mi hija era distante conmigo. En realidad siempre fue frío, pero ahora parecía que yo no le importaba.

Un día que regresé del instituto a mi casa él me dijo que estaba harto de mí, de mi forma de ser y de mis costumbres (no le presté la suficiente atención a él, supuestamente). En ese momento no me interesó, creí que sería como otras veces que peleábamos y después nos reconciliábamos.

No me importó sino hasta después, cuando vi que él decidió ya no seguir conmigo. Además que lo vi con su ex donde ella trabajaba. Eso me dolió. Estuve mal casi 2 meses, deprimida y sola. A pesar del apoyo de mi familia me sentía abandonada, no lo negaré.

Tiempo después encontré un trabajito como volantera con lo cual me distraía un poco. Pasó el tiempo y llegó diciembre. Me gradué en la carrera de contabilidad. En aquel entonces mi hija tenía 9 meses. Todos nos alegramos porque incluso sus análisis salieron bien.

Era difícil e incómodo salir de la casa ya que él vivía cerca. Para enero mis padres se separaron y mi mama, mi hermana, mi hija y yo nos mudamos.

Para febrero, ya viviendo en otro lugar, busqué trabajo por todos sitios pero me pedían experiencia. Mi tío tenía un amigo que trabajaba en una empresa de motos y me ayudó a entrar como practicante de medio tiempo. Conocí y empecé a salir con el vigilante, ya que era buena persona y algo loca como yo.

En marzo mi hija cumplió un año y para abril me dieron el trabajo de tiempo completo además de un sueldo fijo. Esta nueva persona en mi vida era increíble. Como dije, era un loco. No le importó lo que tengo y estuvimos sin protección. Me dijo que eran cosas que pasan y que no había de qué preocuparse.

Temo por él a pesar de que tengo más de un año en tratamiento y tengo un CD4 alto, pero lo que me da felicidad hoy es que estoy con él. Además de que tengo un trabajo estable, que conseguí con el apoyo de mi madre.

Ahora que lo pienso bien el padre de mi hija me hizo un favor al irse. Tal vez no hubiera terminado mi carrera de haberse quedado conmigo. En fin, lo único que puedo decir es que no hay mal que por bien no venga.
Yo sé lo que es sentirse sola. Yo sé lo que es sentirse atrapada. Yo sé lo que es amar. Pues amé y me traicionaron, pero eso no es razón para no volver a intentarlo.

Amo mi vida, amo a mi hija y quiero amar a esta persona nueva en mi vida por completo.

No se rindan solo porque sus vidas den un giro de 360 grados. Es cierto que la vida no resulta como uno quiere. Al final te das cuenta que resulta mejor de lo que esperabas.

Confíen en ustedes mismos, confíen en Dios. Esto no es un castigo, es una pausa para reflexionar en lo que estamos haciendo y corregirnos de una vez por todas.

Espero dar un poco de motivación en sus vidas y no se sientan mal, siempre Dios nos cuida.

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