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Neumonía bacteriana

La neumonía bacteriana es una enfermedad común entre las personas con VIH y bajos recuentos de CD4. Se trata de una infección de las vías respiratorias y puede ser causada por varios tipos de bacteria. La neumonía por Streptococcus y por Haemophilus influenzae son las más comunes.

Estas neumonías son consideradas infecciones oportunistas, puesto que se manifiestan y progresan cuando el sistema inmune está muy deteriorado por el avance de la infección por VIH. Las infecciones oportunistas pueden estar causadas por distintos tipos de microorganismos como virus, bacterias, hongos y parásitos.

Los principales síntomas de la neumonía bacteriana son:  fiebre, escalofríos, temblores, dolor en el pecho, aumento de la frecuencia cardiaca, respiración acelerada y dificultad para respirar.

Para el diagnóstico de la neumonía bacteriana se realiza una radiografía del pecho, un análisis de sangre (en el que se busca la bacteria responsable de la enfermedad) y se puede realizar también el examen de una muestra de flema.

Con el fin de poder distinguir entre la neumonía bacteriana y una posible  PCP (neumonía por pneumocistis), se recomienda la prueba de la PCP a las personas con recuentos de CD4 inferiores a 200 células/mm3, signos de deficiencia inmunológica (como la aparición de cándidas) o antecedentes de otras enfermedades relacionadas con inmunosupresión. A veces, también puede ser conveniente realizar la prueba de la tuberculosis, a través del test de la tuberculina.

La neumonía bacteriana se trata fundamentalmente con tres clases de antibióticos:

  • Macrólidos: como azitromicina y eritromicina. Esta clase de antibióticos es eficaz para combatir un gran número de las bacterias causantes de infecciones respiratorias y neumonía.
  • Cefalosporinas: como cefotaxima y ceftriaxona.
  • Fluoroquinolonas: como levofloxacina y moxifloxacina.

A veces estos antibióticos se combinan para conseguir una mayor eficacia en el tratamiento.

Existe una vacuna para la prevención de la neumonía bacteriana causada por el Streptococcus pneumoniae. Las personas con VIH y recuentos de CD4 superiores a 200 células/mm3 pueden solicitar esta vacuna (vacuna neumocócica), que tiene una caducidad de cinco años. Se desaconseja a las personas con el sistema inmunológico muy debilitado.

Ponerse la vacuna de la gripe (cada año) para prevenir la infección viral también reduce el riesgo de desarrollar infecciones bacterianas que podrían derivar en neumonías.

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